Al mencionar a esta ciudad, podemos decir dos cosas. Una de ellas se vincula a que es la capital de Andorra y la otra que es urbe más grande de todo el país. Se localiza a mil metros de altitud y se encuentra rodeada de montañas que pueden llegar hasta los dos mil cuatrocientos metros de altura. Hoy en día, Andorra la Vella, basa todas sus actividades comerciales en vender una gran diversidad de productos electrónicos libres de impuestos. También, aquí entran a tallar los productos de lujo que son accesibles en comparación de otros países cercanos.
Otro detalle que llama mucho la atención de esta ciudad es que es muy bulliciosa debido al comercio. Este hecho se puede apreciar en gran medida en los mercados de mayor concurrencia. De otro lado, cabe precisar que aún se mantienen en pie la gran mayoría de vestigios que nos grafican los más de mil cien años de historia de esta ciudad. Asimismo, no podemos dejar de mencionar al barrio antiguo o también conocido como barri antic, el cual en una época fue el centro neurálgico de la población. Este lugar es muy llamativo porque posee calles muy estrechas, las cuales tienen a su alrededor una serie de casas empedradas que son características de los poblados de los Pirineos.
Si de cultura se quiere hablar, todas las actividades de esta índole se realizan en la Placa del Poble, la cual es una extensa plaza pública en donde se encuentran el conservatorio de música y el teatro de la ciudad. Es en este lugar donde se juntan los habitantes de Andorra por las tardes para compartir momentos gratos en compañía de la tranquilidad. Los turistas que llegan a esta ciudad, provenientes de distintas partes del orbe, se quedan maravillados ante tal espectáculo, ya que la calma y el relajo se hacen presentes durante varias horas hasta cuando el sol se oculta y da paso a la noche. Lo ideal es poder comenzar a recorrer la capital por la mañana y concluir el itinerario un par de horas antes del atardecer. Así, se podrá descansar y la posibilidad de salir en la noche estará latente. Además, cabe acotar que es muy recomendable elaborar una lista con todo lo que se necesita para disfrutar de una buena estancia en Andorra la Vella. De lo contrario, pueden surgir inconvenientes que mancharan el bonito recuerdo que uno se pueda llevar tras este viaje.
En la parroquia capital encontrará la “Sala de Exposiciones del Gobierno de Andorra”, un espacio dedicado a la difusión del arte. En ella han expuesto sus trabajos varios artistas de talla internacional y además personajes representativos de diversos movimientos culturales. Las visitas que se dan a las exposiciones cuentan con la ayuda de un comentarista que tienen por finalidad dar a conocer al público visitante diversos aspecto y manifestaciones de lo que está observando, haciendo que la visita sea una experiencia agradable y sobre todo más entendible.
Una característica de esta sala es que trata de manera individual las obras de los diversos artistas, para poder comprender a profundidad el pensamiento del autor con relación al movimiento al cual pertenece y su proceso de creación artística.
La sede del parlamento de Andorra es también un destino apropiado para los turistas, este edificio es llamado “La Casa de la Vall” y se trata de una construcción emblemática pues tiene una significación histórica muy importante para el principado, fue construida por el año de 1580, según la fecha que se ostenta en la piedra clave ubicada en las inmediaciones de la entrada. También se puede observar en los jardines el palomar de la torre, una pila bautismal que procede de la Iglesia de Sant Julià de Lòria y una cruz llamativa de La Massana. Profundizando mucho más respecto a “La Casa de la Vall”, podemos decir que este lugar es sede del Consell de les Valles, o mejor conocido como el parlamento de Andorra. Desde el año 1702 se siguen realizando las reuniones cumbres para el destino del país en esta construcción del siglo dieciséis. En cuanto a su estructura, podemos decir que posee tres plantas y que en la planta baja se localiza la Sala de la Justicia y que en la parte baja, está la Sala de Consell.
Además se pueden ver apreciar esculturas conmemorativas como las del escultor Josep Viladomat, que tiene como tema la Nueva Reforma de 1866; también hay obras del escultor italiano Luigi Terruggi, que conmemora con ellas el 7° centenario de la firma del primer Pariatge, y las más reciente que se puede encontrar, son las esculturas de Emili Armengol, cuyas obras representan el testimonio de la proclamación de la Constitución andorrana en el año de 1993.
El edifcio de Sant Esteve conserva parte de lo que en su momento fuera un templo de estilo románico, Por otra parte todo lo demás son resultados de una serie de modificaciones y ampliaciones, las más importantes realizadas en el siglo XX, específicamente el año de 1940.
El proyecto de remodelación estuvo a cargo del arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch quien hizo cambios contundentes en el campanario y también en la entrada lateral actual. En el interior de la edificación encontrará una viga delantera que pertenecía a un baldaquín suspendido del siglo XII, también dos retablos: uno dedicado a Santa Lucía, del siglo XVII, y el otro a San Juan Bautista, que se cree fue hecho un siglo después.
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